PARA COLGAR EN VERTICAL

Las obras: Huellas en la Arena, La Virtud, Vísceras, Al Trasluz y El Cuerpo Herido, están realizadas con técnicas y herramientas muy distintas, pero he decidido ponerlas en la misma sección porque lo que tienen en común -además de ser obras físicas, en cuanto a textura, pigmento o soporte- es la temática del fragmento, la huella y la memoria.


EN EL SENTIDO DEL ESPACIO SUBLEVADO

La investigación que desemboca en este proyecto, parte de una inquietud acerca del ámbito de lo cotidiano, en el cual hemos encontrado un espacio privilegiado para hablar de la importancia de los sentidos.
Lo que nos llama la atención es cómo estos están insertados en nuestras costumbres y en consecuencia, en nuestra mente e identidad. Son sensaciones que se repiten diariamente, formando una red que soporta la actividad correspondiente; que limita y encarcela. Este proyecto cuestiona este aspecto, liberando a los sentidos y haciendo que funcionen por si solos, cobrando la importancia que en realidad tienen. Nuestra intención es presentar una forma distinta de sumergirnos en ellos y experimentar las sensaciones que esto nos provoca.
Para lograrlo, presentamos una serie de propuestas integradas por elementos discordantes entre sí y que tienen como objetivo desubicar al espectador. Se trata de dos obras dedicadas, cada una de ellas, a un sentido concreto: La Vista y El Oido. Estas funcionan cíclicamente, es decir: no hay por qué seguir un orden preestablecido al recorrerlas. Cada una de ellas cobra la misma importancia que las demás pudiendo funcionar de manera individual.


15 de noviembre de 2009

El Oido

Vídeo digital dentro de instalación.

Esta obra se centra en un análisis de las acciones cotidianas básicas; las que un individuo necesita para desarrollarse física y psicológicamente.

A través de este video se subraya la imprescindible ceremonia diaria que realizamos de manera inconsciente y las acciones físicas mecánicas ligadas a este proceso. Todo ello queda subrayado mediante la desubicación que produce en el espectador la desunión de dos sentidos fundamentales.

Nuestra realidad, en este caso, la determina el ritmo de la sociedad contemporánea, implicando una serie de pautas a seguir en la realización de la obra: doce acciones consideradas básicas para resumir un día cualquiera en la vida de una mujer (doce meses, doce horas del reloj, etc.) y la necesidad de dividir y organizar el tiempo. El proyecto está realizado en un sentido cíclico –que alude a la rutina- y medido de acuerdo a la realidad espacio temporal de la sociedad occidental (basándonos en el lenguaje publicitario televisivo, se realizan secuencias de treinta segundos cada una, haciendo referencia al modo actual de leer los mensajes visuales dinámicos).

Las imágenes están poco depuradas y son en blanco y negro, lo que ayuda a centrar la atención en los hechos concretos que suceden en la pantalla y se acerca la obra al espectador para que se sienta identificado. El formato del cuadro es reducido y con un margen negro alrededor para crear un “efecto ventana”, que invita al espectador a asomarse.


Duración del vídeo 6´48´´